Sueño de una noche universitaria
Si te gusta lo que ves, y te parece interesante, suscrivete ya!! RSS feed Gracias por confiar en nosotros!
Para empezar, creo fervientemente que la educación es la única herramienta posible para un cambio verdadero en la forma de vivir y convivir del hombre. Me extenderé con gusto sobre este asunto en el futuro. Yo mismo soy universitario y he estado sumergido en estas turbulentas aguas académicas durante seis años; por lo que me creo capaz de dar una opinión útil y con fundamento. Y la verdad es que tengo ganas de hacerlo.
Mi primer año y pico de estudios universitarios fueron un completo fracaso académico, que no vital. Al acabar el verano de mi último año en el instituto, más indeciso que otra cosa, elegí la carrera equivocada. Por aquel entonces, con unos tiernos 18 años, aún no tenía muy claro que quería hacer con mi vida. Lo descubrí un año y dos semanas más tarde. Como yo, el tanto por ciento de mis los estudiantes de España. Imagino que la moraleja es obvia. Éste es, en mi opinión, uno de los muchos defectos del sistema universitario. Tiene muchos más.
La universidad debería ser una fuente de información, recursos y conocimientos. Cada estudiante debería obtener su educación de una forma más amplia y selectiva. Mi utopía universitaria comienza con las raíces del Árbol de
En las primeras ramas, los ya universitarios pueden escoger entre unas cuantas asignaturas más generales que podrían ser parecidas a las del mal aprovechado bachillerato. Tras superar una asignatura, muchas más pasan a estar al alcance. Primero Física, por ejemplo, y tras superarla podrías acceder a Astronomía, Mecánica y Electricidad. Y así, permitiendo que lo aprendido multiplique las opciones de lo por aprender, llegaríamos, en los últimos años de la universidad, a un amplío mercado de conocimientos. Variedad y libertad, ésa es la clave. En vez de tener una Licenciatura en Talypascual, algo rígido y alienante; el licenciado tendría en su expediente la lista de asignaturas que ha cursado y que definen perfectamente las capacidades y los conocimientos que ha adquirido.
Por supuesto hay sendas que reclaman mucha más concentración. Un cirujano, al menos uno que quiera serlo algún día, va a tener que elegir entre un reducido grupo de asignaturas especializadas. Pero incluso a él, ¿quién puede negarle que aprenda a pintar o esculpir? ¿Y a un lampista? ¿No sería sencillo que los estudiantes para electricistas estudiaran en la universidad y se ocuparan del mantenimiento eléctrico? Dijo un hombre sabio que el gran error de este siglo es haber aprendido a dividir el átomo antes que a unir a los hombres. Podríamos empezar por unir a los estudiantes para que compartan todo lo que han aprendido.
Otras profesiones o modos de vida podrían tener una amplitud y una riqueza que la universidad actual, rígida y burocrática, gobernada por políticos y empresarios, no permite obtener. Evidentemente, yo lo he echado en falta y si hubiese podido cambiar muchas de mis asignaturas por las de otras carreras, lo habría hecho sin dudar.
Éste es, a grandes rasgos, mi sueño universitario. Ya me queda sólo un año de carrera, pero sí

Leave a Reply