La insoportable falta de fondo
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Desde hace un tiempo, venimos oyendo muy a menudo lo de “la cultura de la imagen”. Es cierto que unos cuantos años atrás, sin televisor ni ordenadores, el mundo funcionaba de una forma muy distinta y el terreno de la imagen estaba relacionado a la pintura, la fotografía y poco más. Hoy en día se debate incluso si el lenguaje escrito va a desaparecer o si conseguirá sobrevivir a la avalancha mediática que acaba de empezar.
Todo el tema de las imágenes, cómo hemos aprendido a descifrarlars y analizarlas, las leyes de , nuestros modos de percepción, la imagen en moviemiento y demás son muy interesantes pero quiero yo quiero hablar de la otra cultura de la imagen, de la imagen que todos nosotros proyectamos y que los demás reciben.
Vivimos en una sociedad en la que la imagen es uno de los aspectos más importantes sino es el único. El peinado, la ropa, el coche, el escote, el trasero, los anillos, los complementos… todos esos aspectos se han vuelto vitales en comparación a la amabilidad, la humildad, la valentía, la sensatez y otros rasgos pasados de moda. Por desgracia, no se trata sólo del primer contacto, del momento en que dos personas se cruzan y todo lo que tienes a mano para razonar es lo que ves, sino que se ha extendido a todos los aspectos de la vida social.
Los políticos, en vez de ser gente inteligente y aguda preocupada por sus congéneres, se han convertido en peleles que sonríen estúpidamente a la cámara y que se preocupan por no decir gilipolleces cuando los micros están todavía abiertos. Los ídolos musicales ya no saben hacer una rima con dos versos, mientras sean jóvenes y guapos, todo vale. Las chiquillas y las no tan chiquillas enloquecen cuando aparece un actor lo suficientemente absurdo como para unirse a la cienciología. Y no es sólo con la gente famosa sino con todo: si te venden la leche en una botella plateada, se compra; si las palomitas llevan agropuctuonisalis C, se compra; si en el anuncio del nuevo Fiat aparece Pamela Anderson, se compra. Y así hasta el infinito.
Estamos tan preocupados por la forma de las cosas que ya no existe el fondo. Es como una cáscara de huevo vacía, blanca, reluciente, sin imperfecciones; pero tan fina y débil como el papel de fumar y sin nada dentro. Pienso muy a menudo a dónde puede llevar este camino y creo que al final, nos quedaremos completamente huecos.


November 8th, 2007 at 11:37 pm
Igual no está bien que yo comente… Pero tio PLAS PLAS PLAS… Muy bueno, me ha parecido tope eriquecedor. Cojonudo.
November 9th, 2007 at 4:54 pm
Antes de todo decir que me parece muy interesante vuestro blog vicoslai!! De vez en cuando me sumerjo para evadirme de mi entorno gandiense absurdo que tu bien conoces. Y aqui, en las practicas de narrativa, mientras leo tu reflexión acerca del vacio y la falta de fondo, tengo a 1 metro a Canet, nuestro amigo de la forma, ese bohemio lleno de palabras y reflexiones vacias. Lo que hay que oir…
November 9th, 2007 at 8:08 pm
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